Segmentos buenos y malos. Esa es la vida. Aportes, reportes, de-portes, importes. Luz sobre papel, color al fin y al cabo.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Luci y la vida

Pocos minutos después de muerta la tarde, cuando la noche tomó oficialmente posesión del paisaje, Luci salió de su casa con la esperanza de encontrar, esta noche si, el amor de su vida. Era delgada y pequeña, menudita, como dirían los abuelos. Ella pensaba que su vida era rara y hasta desdichada, pues tenía la firme convicción de que estaba destinada a la soledad aunque ya tenía la sensación de que los demás la miraban. Y realmente la miraban. A su paso todos la miraban y hasta más de una vez sintió que alguna mano se lanzaba a por ella. Caramba qué necios. Ella se sentía feita. ¿Qué hacía entonces que la miraran? Ni idea. ¿Por qué entonces en alguna noche de tantas tuvo la certeza que querían tocarla? Tampoco sabía. Y esto la hacía más infeliz pues se sumía en confusión e incertidumbre. Por eso simplemente en noches como esta sacaba fuerzas de donde creía no tenerlas y con un paso largo, cadencioso, ondeante y lento se alejaba. O se acercaba, tal vez.

Esa iba a ser una noche diferente. Estaba fresca, su sistema le anunciaba llovizna. Al poco de salir de su casa vió que había más movimiento que de costumbre en la calle. Si claro... la calle estaba llena! Desde muy adentro sintió que no estaba tan sola. Que muchos como ella se habían lanzado a la noche y zas! ahí los tenía, de frente, cientos por grupos, miles de grupos! Además sentía vibraciones positivas. Era como si el ambiente estuviera cargado de alegría y esperanza. Ella quería formar parte de eso. Sólo tenía que escoger, acercarse y formar parte. Eso hizo. Luci enrumbó hacia el grupo que pareció mejor, pues formaban un círculo y pensó que sería bello. A medida que se acercaba el calorcito, seguramente de la felicidad colectiva, la reconfortaba. Vió que había un lugar para ella. Se hizo entre otras dos y sonrió. ¡Qué calidez! Miró a un lado y al otro y fue cuando lo supo. Eran las vibraciones del amor. Era el parpadeo de la atracción. Era el calor de la vida. Se lanzó por lo suyo.

Epílogo
Obviamente Luci murió. El parte médico fue incineración parcial y muerte por complicacion. Es que las ciudades pueden ser el centro de desarrollo y todo eso pero no es el entorno más adecuado para una luciérnaga, y mucho menos en la noche de las velitas.
Feliz noche de las velitas a todos.

4 Comentarios:

A la/s 4:16 p. m., Blogger Andrés David dijo...

Triste lo de la Luci, hizo que recordara el trágico fin de la Poli, un drag-queen que se ponía bombillos en el culo para parecerse a la Luci. Aunque la Poli no murió quemada sino asfixiada en una nube de NOPOL. Del viejo claro, antes de que lo volvieran suplemento vitamínico.

 
A la/s 5:34 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

triste, muy triste. triste como las navidades. hacía tiempo no escribía no?

 
A la/s 4:30 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

Majestuoso remate, sobre todos para los que moríamos semana a semana con Maya y josémiel. Debo decir que casi he llorado?

 
A la/s 3:12 p. m., Anonymous María Paula dijo...

Hay amores que incineran como le pasó a tu luci querida. a veces es mejor alejarse del calorcito y dejar que el fuego pase por debajo de otros. La insatisfacción genra frustración y viceversa hasta cerrar un círculo que nos agobia y nos tira a la candela. Bien por Luci que trascendió hasta volverse esencia, palabra de vida, letra de tu cuento. De tu imaginario al nuestro. Lindo cuento, gracias.

 

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